En Bolivia extraen madera de 10 nuevas variedades forestales

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El rubro forestal en Bolivia, que tradicionalmente explotaba cinco especies maderables, hoy en riesgo, diversificó su producción a otras 10 especies de las casi 50 que actualmente existen, según datos de la Autoridad de Control y Fiscalización de Bosques (ABT).

Las nuevas variedades que se explotan son: pocho, almendrillo, verdolago, mapajo, palo maría, sujo, jorori, urupi, bibosi y esquero, que representan el 80 por ciento del total de la madera explotada en 2016.

Según el presidente de la Confederación de Carpinteros de Bolivia, Moisés Gutiérrez, las nuevas variedades que explota el rubro forestal son de consistencia blanda, pese ello las están utilizando en la fabricación de muebles.

El director departamental de la Autoridad de Control y Fiscalización de Bosques (ABT), Filemón Hinojosa, informó que en Cochabamba existen al menos 50 especies que pueden ser explotadas para la producción de muebles, vigas para viviendas y otros.

“En comparación a las gestiones pasadas, el producto forestal se ha diversificado en el departamento, aprovechándose de 40 a 50 especies. Anteriormente, no pasábamos de cinco especies, que ahora están en extinción como el roble, mara y cedro. El almendrillo y otras especies ahora están con alto valor comercial”, resaltó.

En 2016, la ABT autorizó la extracción de madera de 71. 832 metros cúbicos en volumen y en superficie de 4.153 hectáreas.

Las regiones autorizadas para la explotación en Cochabamba están en los municipios de Villa Tunari, Puerto Villarroel, Shinahota y Chimoré.

La diversificación de las especies forestales maderables hace que los fabricantes de productos en base a esta materia prima tengan mayores ofertas y menores costos.

Según el gerente de la Cámara Forestal de Bolivia (CFB), Jorge Ávila, actualmente existe una sobreoferta de madera por la falta de mercado ante el avasallamiento de productos importados, sobre todo de Brasil, que tienen un costo inferior en relación a los productos nacionales.

Además, Ávila señaló que hay un cambio en la matriz de consumo de los bolivianos, que ahora prefieren productos elaborados con tableros aglomerados y no de madera sólida.

“Estamos utilizando la madera de consistencia suave, respondiendo la demanda de los ciudadanos, que hoy en día ya no nos exigen muebles de calidad, sino que se van al precio. Una silla hecha con mara o roble tiene el valor de 700 bolivianos y si la fabricamos con madera bibosi o almendrillo el costo es de 200 bolivianos”, indicó Gutiérrez.

El objetivo de la ABT, con la diversificación de especies maderables, es impulsar la explotación forestal legal y que las barracas, carpinteros y artesanos se afilien a esa entidad para adquirir materia prima legalmente. A la fecha existirían 50 centros artesanales registrados, “a partir de eso podemos controlar el producto”, dijo Hinojosa.

Fuente:  Pamela Apaza, Los Tiempos

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